En la actualidad, las empresas buscan herramientas que les permitan mejorar su eficiencia y control financiero. Las tarjetas corporativas han demostrado ser un aliado estratégico para lograr estos objetivos, ofreciendo soluciones completas para la gestión de gastos empresariales.
Con un aumento exponencial del uso y una oferta diversificada de productos, estas tarjetas transforman procesos y ofrecen ventajas que van más allá de la simple forma de pago.
El uso de tarjetas corporativas en España ha experimentado un crecimiento del 215% desde el inicio de la pandemia, relegando los pagos en efectivo y acelerando la digitalización de los procesos financieros.
Durante el primer trimestre de 2025, las compras con tarjetas corporativas superaron los 5.860 millones de euros solo en el primer trimestre, cifra que refleja un interés creciente por herramientas ágiles y seguras.
En este contexto, el 83% de las empresas en España ya dispone de algún tipo de tarjeta para sus gastos, frente al 60% registrado en 2019, consolidando su popularidad en diversos sectores.
Una tarjeta corporativa es un instrumento financiero para pagos y control de gastos empresariales, diseñado para centralizar y supervisar las transacciones de una organización.
Existen modelos que cubren distintas necesidades, desde tarjetas de crédito y débito hasta opciones prepago, de viaje, físicas y virtuales.
El principal valor de estas tarjetas radica en la centralización de pagos de empleados y viajes corporativos, facilitando un seguimiento detallado de cada operación.
Gracias al seguimiento en tiempo real de transacciones, los responsables financieros pueden detectar desviaciones presupuestarias y corregirlas de inmediato.
Además, la separación efectiva entre finanzas personales y empresariales aporta claridad fiscal y simplifica auditorías internas.
El uso de tarjetas corporativas genera un ahorro significativo de tiempo en procesos administrativos, al automatizar pagos y contabilidad.
La agilidad en pagos a proveedores permite reducir periodos de facturación de meses a días, mejorando las relaciones con terceros.
Por último, el pago sin contacto y la digitalización fomentan la eficiencia en entornos de teletrabajo y garantizan medidas de prevención sanitaria.
Las tarjetas corporativas ofrecen restricciones por usuario y tipo de gasto, minimizando el riesgo de fraudes internos o desvíos presupuestarios.
Con informes filtrables por usuario y departamento, la conciliación automática acelera la elaboración de presupuestos y auditorías.
La flexibilidad en los plazos de pago mejora el flujo de caja, facilitando negociaciones con proveedores y alineando pagos al capital disponible.
Un buen historial crediticio empresarial se traduce en acceso a mejores condiciones financieras y mayor capacidad de crédito futuro.
Las opciones de retorno de un porcentaje de los gastos y beneficios como seguros o salas VIP en aeropuertos aportan valor añadido en viajes de negocio.
Además, su cobertura mundial para pagos presenciales y en línea las convierte en la opción ideal para empresas con proyección internacional.
Los mecanismos de protección y rastreabilidad digital permiten la reducción del riesgo de fraudes internos al registrar cada movimiento y detectar patrones inusuales.
La parametrización y bloqueo inmediato en caso de pérdida o mal uso añaden una capa de seguridad extra.
El mal uso para compras personales afecta al 40% de los viajeros de negocio españoles, por lo que es clave establecer políticas claras.
Adoptar estas prácticas reduce errores y optimiza la supervisión de cada transacción.
El mercado global alcanzó USD 43.07 mil millones en 2024 y se proyecta a USD 81.2 mil millones, evidenciando un crecimiento acelerado de pagos digitales.
La digitalización post-COVID ha impulsado el uso de tarjetas virtuales y soluciones contactless, y el 83% de los comercios en España ya admite pagos móviles.
Las tarjetas corporativas ofrecen gestión eficiente de gastos operativos, mejora continua del flujo de caja y seguridad reforzada ante fraudes internos.
Adoptar estas herramientas representa un paso firme hacia la modernización y la excelencia financiera, convirtiéndose en un aliado imprescindible para cualquier organización.
Referencias