En un entorno financiero cada vez más complejo, la intervención del analista marca la diferencia entre el éxito y el rechazo de una solicitud de crédito.
El “factor humano” se refiere al conjunto de criterios subjetivos y relacionales que un profesional bancario aporta al evaluar una solicitud de préstamo. Aunque los modelos de scoring automático ganan terreno, el juicio de un analista incorpora matices difíciles de cuantificar.
Incluye variables como la confianza, la historia previa del cliente y el conocimiento local del mercado. Estos elementos complementan los datos numéricos y ayudan a ponderar riesgos excepcionales.
Entre 2021 y 2025, España vivió alternancias en los tipos de interés con subidas importantes a partir de 2022 y una ligera relajación en el primer semestre de 2025. Este fenómeno afectó:
El impacto fue más intenso en familias y pequeñas empresas, que vieron cómo el acceso al crédito se endurecía progresivamente.
Los datos recientes revelan un incremento notable en las tasas de rechazo y un endurecimiento de los criterios:
Además, el crecimiento del crédito a consumo se estabilizó en torno al 5-6%, mientras que el crédito a vivienda pasó de un 23% anual en febrero de 2022 a un 2% en marzo de 2023.
Entre junio de 2024 y marzo de 2025, la edad media de los nuevos hipotecados bajó a 40 años, y la renta media por unidad de consumo descendió, reflejando una apertura hacia perfiles más jóvenes.
Más allá de cifras y algoritmos, el analista evalúa criterios “blandos” que incluyen:
Estos factores pueden inclinar la balanza cuando el perfil presenta sombras en los informes crediticios. El conocimiento personal del cliente permite valorar proyectos innovadores o situaciones particulares que un sistema automatizado no detecta.
La tendencia a incorporar sistemas de scoring y modelos de IA predictiva crece año tras año, pero no reemplaza por completo al factor humano. Existen escenarios donde la tecnología falla en captar:
Por tanto, las entidades mantienen un modelo híbrido. La normativa bancaria y las políticas internas definen cuándo debe intervenir un analista en la decisión final.
El Real Decreto 1225/2024 y las directrices del Banco de España han reforzado los requisitos de transparencia en la concesión de préstamos. Sin embargo, las medidas de protección a colectivos vulnerables necesitan complementarse con ayudas públicas para ser verdaderamente efectivas.
Entre las buenas prácticas actuales destacan:
El endurecimiento crediticio plantea dilemas sobre inclusión financiera y sostenibilidad. En este escenario, se discuten:
La clave está en aprovechar la tecnología para agilizar procesos, pero sin sacrificar la visión integral y personalizada que solo un analista puede aportar.
En definitiva, el factor humano sigue siendo el corazón de la concesión de préstamos. Su conocimiento, criterio y empatía complementan los sistemas automáticos, fortaleciendo la calidad de las decisiones y favoreciendo un acceso al crédito más justo y eficiente.
Referencias